Revolución en las Compras

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Zara etiqueta sus prendas con la tecnología RFID para controlar sus artículos desde que salen del taller hasta que se venden.

 El ‘ecommerce’ y la incorporación de tecnología a las tiendas físicas marcarán el futuro de las compras en las próximas tres décadas.

Año 2046. Va a poner una lavadora y se da cuenta de que hace falta jabón, pero a usted no le preocupa. Su lavadora ya lo sabía y se ha encargado de pedir el producto online gracias a los sensores que lleva el envase de detergente y que alertan cuando éste está llegando a su fin.

Tendremos asistentes virtuales con reconocimiento de voz para dictarles la lista de la compra

Las compras por Internet son una tendencia imparable. La facturación del comercio electrónico en España aumentó en el cuarto trimestre de 2015 un 23% interanual hasta alcanzar los 5.309 millones de euros, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esta cifra supone que en cinco años el volumen de negocio ha crecido un 179%.

La confianza de los usuarios ha aumentado y ahora resulta más fácil dar los datos de la tarjeta de crédito por Internet. Por una parte, por la comodidad de comprar directamente sin moverse del sofá y, por otra, por la posibilidad de acceder a productos de cualquier parte del mundo y recibirlos en casa en unos días. Bajo estas premisas, todo apunta a que el comercio electrónico mantendrá su ritmo de crecimiento convirtiéndose en la forma mayoritaria para realizar las compras y en treinta años serán muchos los consumidores que prácticamente no pisen nunca una tienda física.

El comercio electrónico será parte de nuestras vidas. No sólo compraremos más diversidad de bienes por Internet, sino que nos acostumbraremos a entregas ultra rápidas de todo aquello que necesitemos. Actualmente, el smartphone se está convirtiendo en el dispositivo preferido por los usuarios para realizar sus compras. Pero, ¿desde qué aparato realizaremos nuestros pedidos dentro de tres décadas?

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Una de la grandes incógnitas está en dilucidar cuál será este dispositivo desde el que compraremos en las cibertiendas. «Es difícil hacer predicciones con la cantidad de novedades que van apareciendo año tras año, pero considero que, para categorías como moda o decoración, la realidad virtual será un elemento básico dentro del proceso de compra», comenta Juan Luis Rico, CEO de LetsBonus.

Además, nuestros electrodomésticos estarán conectados a Internet. Igual que la lavadora podrá realizar el pedido del detergente o el suavizante, el frigorífico sabrá que necesita reponer los yogures cuando queden pocas unidades, por lo que realizará el encargo en la cibertienda que haya seleccionado previamente el consumidor en la que tenga una mejor oferta ese día de nuestra marca preferida.

La cantidad de información que recoge un espejo inteligente es muy útil para el comercio

«Creo que habrá modelos de suscripción donde el usuario recibirá productos basados en sus preferencias y comportamientos. También dejaremos de usar dinero en efectivo y tarjeta y emplearemos sistemas de reconocimiento basados en el iris, nuestra cara o la huella dactilar», augura Rico.

Una vez realizado el pedido, veremos cómo robots autónomos llaman a la puerta de nuestro hogar para dejarnos las compras. Y, si la visión de Amazon se convierte en realidad, los drones de reparto formarán parte del paisaje aéreo de las ciudades.

La tienda del futuro

A pesar del éxito de las cibertiendas, los espacios físicos para realizar las compras no desaparecerán.

Por el momento, no son muchas las tiendas que cuentan con probadores inteligentes, pero la comodidad que supone su uso será un motivo suficiente como para que dentro de unos años estos vestuarios estén en conocidas cadenas de ropa. El usuario que entra a uno de estos espacios con la ropa que va a probarse puede conectarse mediante el espejo inteligente del probador y, sin tener que salir, pedir otros colores, modelos o tallas al dependiente. Una vez elegido el modelito, el cliente puede pagar la ropa que desea llevarse directamente en el espejo para evitar la cola de la caja. Este tipo de tecnología es útil para el cliente, pero también para el comercio, que consigue gran cantidad de información de sus visitantes. Sí, el llamado Big Data.

Además, es posible que también instalemos espejos inteligentes en nuestras casas para probarnos en nuestro hogar de manera virtual la ropa de una determinada tienda y, en el caso de que algo nos guste, comprar la prenda con facilidad interactuando con el espejo.

Otra tecnología que ya empieza a implantarse en las tiendas físicas son las etiquetas virtuales. Zara ya ha comenzado a emplearlas para realizar un seguimiento de sus productos desde que salen del taller hasta que se venden, pero esta tecnología comenzará a propagarse por todo tipo de comercios. La cantidad de datos que pueden aportar las etiquetas inteligentes es muy útil para el empresario, que tendrá toda la información sobre la vida de su artículo.

Aunque es difícil hacer predicciones, la interacción en las tiendas, el Big Data y el ecommerce formarán parte de este futuro.

Fuente expansión digital



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